Historia de Puerto Vallarta

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BAHÍA DE BANDERAS, ANTIGUA BAHÍA DEL JOROBADO POR TODAS LAS BALLENAS JOROBADAS QUE LA VISITABAN

Durante la época prehispánica las tribus Cocas fueron las que habitaron esta región.

En el Siglo XVI durante las expediciones de los españoles hacia Baja California, llegaron a las playas de Bahía de Banderas para conseguir agua, leña y comida fresca para sus naves. Hay muchas crónicas de ese tiempo que mencionan la belleza del litoral, la fertilidad de la tierra y la seguridad de los puertos que la bahía ofrecía a sus naves.

En esa época, era una necesidad vital tener puertos seguros a lo largo de la Costa del Pacífico para las naves que volvían de las Filipinas como refugio en caso de ataques de piratas. También eran necesarios durante los largos viajes, y en viajes desde y hacia Oriente para que las naves pudieran ser reparadas si fuese necesario y las tripulaciones pudieran tomar provisiones. Uno de los primeros en proponer el establecimiento en la Bahía de Banderas fue Capitán Pedro de Unamuno después del viaje que hizo a Filipinas en 1587. Los navegantes famosos como Sebastián Vizcaino, López de Vicuña y Gonzalo de Francis más de una vez llegaron en estas playas y también propusieron el establecimiento de una colonia, pero sus peticiones nunca recibieron atención alguna.

Se sabe que se construyó un astillero en la bahía en 1644 (probablemente donde hoy se localiza Mismaloya) y se construyeron dos naves para Bernardo Bernal de Pinadero que se usarían en la colonización de Baja California.

En los registros de barcos que datan del siglo XVIII, se hacen constantes referencias sobre buques balleneros y pesqueros que atracaron en la bahía. En ese tiempo, la Bahía de Banderas también era conocida como la Bahía del Jorobado debido al el número de ballenas jorobadas (yubartas) que se veían en la bahía. Por supuesto su posición geográfica atrajo a un gran número de piratas y exploradores.

Durante el siglo XIX se utilizo como puerto para cargar y descargar materiales para las compañías mineras en Cuale y San Sebastián. En ese tiempo la región era conocida como Las Peñas.

Durante la primera parte del siglo XIX, a la boca del Río de Cuale no había prácticamente ningún morador humano. Los focos de actividad económica estaban en las montañas, en los pueblos de Cuale, San Sebastián y Mascota dónde abundaban las minas de plata, pero dónde no se encontró la sal, un elemento esencial para el proceso del metal.

En 1851, Don Guadalupe Sánchez Torres, originario de Cihuatlán, Jalisco, comenzó a hacer entregas regulares de sal de San Blas o las Islas Marías en su pequeño barco ya que las minas requirieron grandes cantidades de esta para refinar la plata. Don Guadalupe y sus hombres armaron una pequeña construcción de troncos de los árboles y palmas para resguardarse. A fines de 1851, Don Guadalupe decidió traer a su familia a Las Peñas de Santa Maria de Guadalupe, llamada así porque llegó temprano a las horas de la mañana del 12 de diciembre, la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Con la llegada de nuevas familias, el pueblo creció y su economía empezó a cambiar. Mientras algunas familias trajeron la sal, otros empezaron a dedicarse a la agricultura o al ganado.

En 1880, Las Peñas tenía una población de 1,500 habitantes. Las Nuevas familias de Cuale y San Sebastián vinieron a establecer en el puerto. Cinco años después, el 14 de julio de 1885, el puerto se abrió al tráfico marítimo nacional utilizando oficialmente el nombre de Las Peñas.

Durante la última década del siglo XIX y la primera del siglo XX, Las Peñas progresó gradualmente gracias a los esfuerzos combinados de las personas y el entusiasmo de Don Guadalupe.

El 31 de mayo de 1918, por decreto del congreso, se le concedió a Las Peñas el título de municipalidad, así como un nuevo nombre: Puerto Vallarta, en memoria del abogado ilustre y Gobernador de Jalisco, Don Ignacio L. Vallarta.

En 1925 cuando la Compañía de Fruta Montgomery compró aproximadamente 70,000 de los acres cercanos a Ixtapa, Vallarta empezó a florecer debido al exceso de trabajos disponible en las plantaciones de plátanos recientemente abiertas. También se construyó una vía férrea para transportar los plátanos de Ixtapa al estuario El Salado dónde eran cargados los barcos para llevarlos a Estados Unidos de América. Esta operación acabó en 1935 cuando la Compañía de Fruta Montgomery tuvo que dejar México debido a una nueva ley agraria que acababa de entrar en efecto.

Aproximadamente en 1930, turistas nacionales y extranjeros empezaron a venir a Puerto Vallarta, al volver año tras año, pasaron sus vacaciones disfrutando la tranquilidad y la gran belleza natural del puerto. Poco a poco, se pasó la voz y cada año llegaban más turistas.

El pueblo costeño no tuvo un gran desarrollo si no hasta 1964 cuando John Huston lo escogió como escenario de su famosa película “La noche de la Iguana”. El actor principal fue Richard Burton que se hizo acompañar por Elizabeth Taylor, por lo que muchos periodistas los siguieron y dieron a conocer las bellezas naturales de la región. Encantados por la magia de Puerto Vallarta, Richard y Elizabeth compraron una casa, Casa Kimberley. John Huston construyó su casa en la pequeña ensenada de Caletas dónde vivió hasta su muerte.

Ante las crecientes demandas del turismo, Puerto Vallarta se equipó con la infraestructura requerida de un destino turístico moderno.

Para 1985 el flujo de turismo e inmigrantes exigió, por un lado, la construcción de nuevos hoteles y, en por otro, el desarrollo de opciones residenciales para sus empleados y ejecutivos. Así comenzó a construirse Marina Vallarta. Desarrollo impecablemente planeado, con condominios, centro comercial y grandes propiedades hoteleras. El adecuado trabajo en la Marina, con sus 450 espacios para botes y yates, se inició en 1986 y para 1990 la Marina estaba en pleno desarrollo.

Desde entonces el crecimiento de Vallarta ha seguido, convirtiendose en lo que es ahora uno de los destinos turísticos más reconocidos a nivel mundial.

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