Once Cosas que no sabías del Centro Histórico de la Ciudad de México
En la Iglesia de La Profesa se firmó el acta de la Independencia en 1824.
En el Palacio de los Condes de Calimaya, edificio en donde se encuentra el Museo de la Ciudad de México, hay una cabeza de serpiente tallada en basalto de la época prehispánica, justo en la esquina de las calles José María Pino Suárez y República del Salvador.
En una de las pastelerías más antiguas y de mayor tradición, la Pastelería Ideal, se encuentra el Museo del Pastel en donde se pueden admirar varios modelos de pasteles de varios pisos, algunos de ellos llegan a superar los tres metros de altura. Además se pueden observar todavía algunos vestigios del antiguo convento de San Francisco el Grande, una de las construcciones religiosas más antiguas de toda América.
En un nicho que se construyó en la pared del templo de la Purísima Concepción y de Jesús Nazareno ubicado en José Ma. Pino Suárez esquina República del Salvador, se encuentran los restos de Hernán Cortés, después de un largo peregrinaje. Se dice que a su muerte en 1547, sus restos se ubicaron en el monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce, Sevilla; en 1566 fueron regresados a la Nueva España, específicamente a Texcoco; en 1629 fueron llevados al templo de San Francisco en la Plaza Santo Domingo frente al antiguo Palacio de la Inquisición; en 1823 sus restos se escondieron bajo las tarimas del hospital de Jesús para evitar las turbas independentistas y finalmente depositados en éste nicho, aunque hay algunos que afirman que en realidad no se sabe donde se encuentran.
En un nicho que se construyó en la pared del templo de la Purísima Concepción y de Jesús Nazareno ubicado en José Ma. Pino Suárez esquina República del Salvador, se encuentran los restos de Hernán Cortés, después de un largo peregrinaje. Se dice que a su muerte en 1547, sus restos se ubicaron en el monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce, Sevilla; en 1566 fueron regresados a la Nueva España, específicamente a Texcoco; en 1629 fueron llevados al templo de San Francisco en la Plaza Santo Domingo frente al antiguo Palacio de la Inquisición; en 1823 sus restos se escondieron bajo las tarimas del hospital de Jesús para evitar las turbas independentistas y finalmente depositados en éste nicho, aunque hay algunos que afirman que en realidad no se sabe donde se encuentran.
Donde se encuentra ahora la Torre Latinoaméricana se ubicaba antiguamente la mítica “Casa de las fieras ” o “Totocalli”, que consistía en un conjunto de construcciones que albergaban una gran cantidad de animales como: coyotes, reptiles, lobos, diversas aves incluyendo águilas y quetzales, estanques con peces, incluso personas discapacitadas o de baja estatura. Todos los habitantes del ahora coloquialmente llamado “Zoológico de Moctezuma”, eran mantenidos en cautiverio hasta su sacrificio, mientras tanto eran un símbolo del poderío mexica.
La calle de Moneda recibe su nombre porque en el número 13 de esta calle se encontraba la antigua Casa de Moneda durante la época colonial. Aquí se acuñaba todo el dinero metálico que circulaba en la Nueva España.
En el Ex Palacio del Arzobispado que alberga el Museo de Arte de la SHCP se puede apreciar en el patio norte en una esquina las imponentes escalinatas originales que conducían a lo alto del Templo de Tezcatlipoca, considerado Dios supremo, oponente a Quetzalcóatl. En éste mismo edificio en 1988 cuando se realizaban algunas excavaciones fue encontrada uno de las piezas más únicas de la cultura mexica, el Cuauhxicalli de Moctezuma, un espectacular monolito grabado que actualmente se exhibe en el Museo de Antropología.
En donde ahora se encuentra la plancha del zócalo en el año de 1790 realizando excavaciones para crear el drenaje de la Nueva España, se encontró uno de los mayores monolitos mexicas que se han hallado, la Coatlicue. El Virrey de aquel entonces, el Conde de Revillagigedo, mando la Coatlicue a los patios de la Universidad Pontificia para su análisis y estudio. Sin embargo, por alguna razón la gente comenzó a venerar la piedra prehispánica y se le colocaba veladoras y ofrendas, por lo que los frailes deciden enterrarla en el patio de la Universidad a principios del siglo XIX.
Cuatro meses más tarde, otra maravillosa pieza, la Piedra del Sol o Calendario Azteca, fue encontrada en el mismo lugar. Este hallazgo sorprendió a los españoles ya que se dieron cuenta de que se trataba de un calendario muy preciso, por lo que el virrey dispuso que fuera empotrada en la torre poniente de la Catedral Metropolitana, sitio donde permaneció por casi cien años hasta finales del siglo XIX cuando Porfirio Díaz, comprendiendo su importancia, manda a desempotrarla para colocarla en el Museo Nacional; actualmente en el lugar en donde estuviera el calendario hay una placa conmemorativa que narra estos sucesos.
Tal vez uno de los callejones con más tradiciones es el Callejón de la Condesa que se ubica a un costado de la Casa de los Azulejos. Se dice que era por aquí que entraba y salía la Condesa del Valle de Orizaba que fue la dueña original de esta peculiar casa. También fue conocido como el Callejón de los Dolores, ya que se cuenta que dos caballeros en carruajes se encontraron frente a frente y ninguno quiso moverse por tres días hasta que intervino el virrey.
En 1846 después de varias derrotas ante el ejército de los Estados Unidos, el general Santa Anna pudo ganar una de las batallas y se dice que fue tal la euforia que ordenó llenar las fuentes caritas situadas en las cuatro esquinas de la Alameda Central de sidra, aunque hay algunos que dicen que se trataba de ponche.
Una historia francamente romántica es la que se cuenta del Virrey Baltazar de Zuñiga y Guzmán que mando construir el Convento de Corpus Christi. Se cuenta que se enamoró de una joven muy bella que estaba decidida a profesar como monja en éste convento. Ella lo rechazó y volvió a España en donde murió y dispuso que su corazón fuera puesto en un cofre de plata y enviado al mismo convento en donde quedaría enclaustrado junto con su amor. Este cofre fue hallado en 2005 cuando se estaba restaurando el bello templo.
