Tres museos imperdibles para conocer la herencia prehispánica de México
Museo Nacional de Antropología
Este museo fue construido entre 1963 y 1964 y su diseño fue premiado en la Bienal Internacional de Arquitectura realizada en São Paulo Brasil en 1965. Se destaca su gran fuente conocida como El Paraguas que consta de una columna revestida de bronce con un relieve escultórico denominado Imagen de México que soporta un techo de más de cuatro mil metros cuadrados, es decir una de las “cubiertas colgantes” más grandes del mundo.
El museo cuenta con 11 salas de arqueología y once de etnografía permanentes. Dentro de las primeras se pueden explorar las culturas: mexica o azteca, toltecas, mayas, teotihuacanos, y diversas culturas de Oaxaca, de las costas del Golfo, de occidente y del norte. En el área de etnografía se ofrece una visión de las tradiciones y la forma en que viven las diversas étnias del territorio nacional como los nahuas, los mayas, los purépechas y los totonacas, por mencionar algunos.
Dentro de sus piezas que no te puedes perder se pueden mencionar: la Monita de Obsidiana, la Piedra del Sol, la Coatlicue y el Tejo de Oro en la Sala Mexica, la máscara del Dios Murciélago y el Pectoral de Oro en la Sala Oaxaca, la mascara del rey Pakal y el Chac Mool en la Sala Maya, la Coraza de Tula en la Sala Tolteca, el fragmento de mural que proviene de Techinantitla en la Sala de Teotihuacán y la cabeza colosal en la Sala Olmeca..
Otro atractivo del museo son los murales realizados en distintos momentos y por afamados artistas como: Rufino Tamayo, Luis Covarrubias, Leonora Carrington, Nicolás Moreno, Alfredo Zalce, Pablo O’Higgins y Carlos Mérida.
Museo del Templo Mayor
Esta sobre lo que fuera el edificio más importante de los aztecas, el Templo Mayor, imponente edificio que tenía en su parte superior los adoratorios para sus dioses más importantes: Tláloc y Huitzilopochtli.
Consta de ocho salas en donde se exhiben diversas piezas encontradas en las excavaciones que comenzaron en 1978. Dentro de las piezas más destacadas están: la monumental escultura de Coyolxauhqui, el águila-cuauhxicalli, la máscara olmeca de piedra verde, la diosa Tlaltecuhtli (diosa de la tierra), las diversas ofrendas y los restos de pintura mural en el Templo Rojo o la procesión de guerreros en la Casa de las Águilas, por mencionar algunos.
Museo Anahuacalli
Es un museo muy original construido por la genial mente del muralista Diego Rivera. Para su construcción se utilizó piedra volcánica, restos de la erupción del volcán Xitle que fueron extraídas del terreno donde se construyó. Su diseño es una remembranza de la arquitectura prehispánica, específicamente un teocallí o “Casa de los Dioses”.
El volumen principal se divide en 3 niveles: el inframundo, la vida terrenal y el supramundo y cada una de las esquinas del edificio representa los diferentes elementos de la tierra.
Cuenta con más de cincuenta mil piezas prehispánicas dispuestas en atractivos parajes laberínticos que junto con las ventanas cubiertas de alabastro que dejan entran muy poca luz, crean una atmósfera mágica y mística.
También se puede visitar un taller de Diego Rivera y se pueden admirar algunos murales.
En la parte más alta del edificio hay un mirador desde donde se puede apreciar la reserve ecológica que rodea al museo.
