La Historia de los Chiles en Nogada

De acuerdo a la leyenda urbana se cuenta que la primera vez que fueron preparados fue en 1821, año en el que Agustín de Iturbide firmó los Tratados de Córdoba en Veracruz, documento que contribuyó a dar legalidad a la Independencia de México.

En su paso por Puebla de regreso a la capital, el 28 de agosto, las madres agustinas del Convento de Santa Mónica en Puebla decidieron elaborar un platillo que recordara los colores del Ejército Trigarante: el verde, el blanco y el rojo. Sabiendo que en septiembre es temporada de granadas y nueces de Castilla, acordaron hacer un platillo que las incluyera. De esta forma decidieron preparar los chiles rellenos de un picadillo con carne de cerdo y frutas de la estación (almendras, piñones, nueces, duraznos y manzanas, entre otros) con toda una combinación de especies. Para la nogada pelaron las nueces y las molieron en metate con queso fresco, leche, jerez y azúcar para cubrir los chiles. Y el toque más importante fue el adorno en donde se incorporaba el verde con el perejil, el blanco de la nogada y el rojo de la granada. Sin embargo no hay registro escrito que cuente el suceso.

Otra versión es que en Puebla había tres mujeres que estaban esperando a sus novios que formaban parte de Ejército Trigarante y querían recibirlos con un platillo especial, así que se pusieron a rezar a la Virgen del Rosario para que les diera una idea de una receta muy especial y el resultado fueron los Chiles en Nogada.

Como dato interesante, la primera receta de Chile en Nogada que aparece escrita es en el famoso recetario del México independiente, “El Cocinero Mexicano” que se publicó en 1831, aunque la receta tal y como la conocemos ahora aparece en documentos escritos hasta la segunda mitad del siglo XIX. Todo esto hace pensar a los estudiosos de la cocina mexicana es que los Chiles en Nogada son resultado de varias recetas familiares en Puebla.

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