La comida de Oaxaca, variada y única
La gastronomía oaxaqueña es una expresión de la identidad cultural milenaria y ancestral. Por su riqueza y diversidad ha ganado fama a nivel internacional.
Cualquier comida oaxaqueña no estaría completa sin el mole, de hecho es conocido como el rey de los platillos. En Oaxaca hay siete moles distintos: negro, chichilo, colorado, coloradito, amarillito, amarillo y verde. Sin embargo, el más conocido es el negro, el cual lleva más de 20 ingredientes y es utilizado no solo para acompañar el pollo si no también para elaborar tamales o hacer enmoladas. Es un plato de fiesta en los pueblos de los Valles de Oaxaca.
La cocina oaxaqueña es famosa también por sus deliciosos antojitos que incluyen: insectos como las hormigas, los chapulines y los gusanos de maguey. Otra botana muy conocida en Oaxaca son las tlayudas con asiento de puerco (tortillas grandes y delgadas) se puede acompañar con quesillo, cecina adobada o salada, chicharrón, chorizo, moronga, tomate, frijoles refritos y aguacate. También puedes disfrutar de una gran variedad de memelas y pellizcadas.
En cuanto a las sopas hay varias que representan la cocina oaxaqueña como: sopa de guías de calabaza, los caldos de carne con verduras y las sopas de mariscos o de camarones gigantes procedentes del Istmo.
Los tamales también son muy populares en Oaxaca, los más conocidos son los rellenos de mole negro y pollo, pero también se pueden degustar los de elote y los de chipilín, entre muchos otros.
Para beber, el chocolate de leche o de agua, el atole y las aguas frescas de fruta natural como la de chilacayota o guanábana. Otra de las grandes bebidas es el tejate, el cual se hace con maíz quebrado, flor de cacao, cacao en polvo y huesos de mamey tostados.
El mezcal es el aperitivo por excelencia en casi toda la región oaxaqueña. Los hay añejados, reposados, almendrados y con sabor a nanche o a naranja y siempre se acompañan con la típica sal de gusano y limón.
Te aconsejo siempre llevarte a casa un buen chocolate, un mole, un quesillo, una bolsita de chapulines y por supuesto una botella de mezcal.
