Arquitectura Colonial en Baja California Sur: Sitios Misionales

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Misión de San Bruno

Misión de San Bruno

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Se fundó en 1683 por los padres jesuitas Eusebio Francisco Kino, Matías Goñi y Juan Bautista Copart y fue el primer asiento misional en la penísula de Baja California.

Se localiza a unos 20 km al norte de Loreto y fue el primer enclave jesuita porque los nativos fueron amigables y ayudaron a levantar una pequeña capilla e incipientes pies de casas. De aquí partieron varias expediciones con las que fueron entablando relaciones con los habitantes de la península y el Padre Kino comenzó a estudiar sus lenguajes y costumbres.

Sin embargo debido a las difíciles condiciones naturales las cosechas se secaron y la misión tuvo que se abandonada, no si n haber convertido y bautizado a 500 nativos. Actualmente, no queda casi ningún vestigio ya que se levantó con materiales poco resistentes, solo se pueden ver piedras apiladas.

Misión de Nuestra Señora de Loreto de Conchó

Misión de Nuestra Señora de Loreto de Conchó

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Fundada el 25 de octubre de 1697 por Juan María de Salvatierra, que desembarcó unos días antes de la galeota "Santa Elvira" en la bahía de San Dionisio, lo que ahora es Loreto.

Este es un lugar histórico, ya que fue parte de la primera misión de las Californias. Para 1793 contaba con una iglesia y un cuadrángulo edificados de piedra.

Este templo ha sufrido varias trasformaciones y construcciones que han alterado su arquitectura original. En 1829 una tormenta tropical la daño severamente y su reconstrucción duró casi un siglo, y en 1877 perdió su torre en un terremoto. Sin embargo, aún se conservan algunos elementos que datan del siglo XVIII como el retablo con cinco óleos, una campana, un crucifijo, seis óleos y el Vía Crucis.

Actualmente alberga el Museo de las Misiones, donde se exponen objetos religiosos de los siglos XVI y XVII.

Misión de San Juan Bautista Londó

Misión de San Juan Bautista Londó

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La construcción de la Misión de San Juan Bautista Londó se inició en el año de 1683 y se le atribuye al padre Kino, pero no tuvo tiempo de verla terminada.

En 1699 el padre Juan María de Salvatierra intentó seguir con la construcción de la misión, sin embargo, una rebelión de los nativos retrasó la labor evangelizadora. Tiempo después, el misionero logró superar los conflictos y adoctrinar a casi todos los habitantes de la región, y así pudo continuar con la reconstrucción de la misión, sin embargo, nunca fue terminada.

Por lo anterior, el la práctica para los misioneros se convirtió en solo una pequeña capilla que dependía de la Misión de Nuestra Señora de Loreto y fue abandonada en el año de 1745.

Actualmente sólo se pueden ver unas pocas ruinas de lo fue la misión.

Misión de San Francisco Javier Viggé Biaundó

Misión de San Francisco Javier Viggé Biaundó

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A 31 kilómetros de la misión de Loreto, en medio de la imponente Sierra de la Giganta, se ubica esta hermosísima misión.

Se fundó el 10 de marzo de 1699 por Francisco María Píccolo, aunque en esa fecha sólo había una capilla de adobe y una casa cural. En 1744 el padre Miguel del Barco comenzó la construcción de la imponente obra que incluía la iglesia de cantera, una fuente, la sacristía, un cementerio, la casa para el misionero y jardines exteriores, y le llevó catorce años de arduo trabajo concluirla.

La misión se convirtió en una pieza clave en el proceso de colonización de las Californias.

Se le considera "la joya de las misiones de Baja California" por su bella e imponente arquitectura y por el perfecto estado de conservación en que se encuentra. Su fachada es de estilo barroco, donde destacan la bella puerta de arco conopial, los ornamentos en la ventana del coro y los sencillos contrafuertes que la enmarcan. En su interior conserva un magnífico retablo de estilo barroco estípite, de madera tallada y dorada, dedicado a San Francisco Javier cuya imagen se acompaña de cinco excelentes óleos con imágenes religiosas, así como estatuas de San Francisco Javier y Nuestra señora de Guadalupe y un crucifijo, todos del siglo XVIII. Toda esta maravilla arquitectónica esta enmarcada por la Sierra la Giganta.

Actualmente muchos de los creyentes acuden pagando mandas y entran de rodillas desde La Cruz de Calvario, monumento ubicado a cercanías de la misión.

Misión de San Juan Bautista Ligüí-Malibat

Misión de San Juan Bautista Ligüí-Malibat

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Se ubicaba más o menos a 28 km al sur de la Misión de Nuestra Señora de Loreto y fue fundada por los jesuitas Juan María Salvatierra y Pedro de Ugarte en 1705.

El encargado de la construcción fue el padre Pedro Ugarte y le tomó cinco años levantar la misión. El encargado de la misma fue el padre Francisco Peralta y posteriormente paso a manos del padre Clemente Guillén, quien se distinguió por el diseñador del primer camino a la Bahía de La Paz.

En 1721 el padre Pedro Ugarte, constructor y fundador de la Misión, la cerró.

En la actualidad no quedan ruinas de la Misión, las lluvias y la erosión causadas por el tiempo destruyeron todo.

Misión de Santa Rosalía de Mulegé

Misión de Santa Rosalía de Mulegé

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Fue fundada por los jesuitas en noviembre del año 1705, en una región que los cochimíes llamaban Mulegé que significa "Cañada de Boca Blanca”.

La construcción estuvo financiada por el Marques de Villapuente y el encargado fue el padre Juan Manuel Basaldúa siguiendo las instrucciones de Juan María Salvatierra, como en otros casos las primeras construcciones fueron estructuras de adobe.

Un año después, el padre Basaldúa fue sustituido el siguiente año por el padre Francisco María Piccolo que estuvo al frente de la misión hasta 1718. Le siguieron los padres Sebastián Sistiaga hasta el año 1727 y Juan Bautista Luyando hasta 1734.

En 1766 el padre Francisco Escalante concluyó la construcción de la misión en piedra y la misión se convirtió en punto de partida para el establecimiento de las misiones de San Ignacio y La Purísima.

Fue abandonada en 1828 por falta de población, sin embargo la vieja Misión fue restaurada y se utiliza como iglesia.

Misión de San José de Comondú

Misión de San José de Comondú

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Se fundó a 54 km de la Misión de Loreto, en 1708 por los padres misioneros Juan María de Salvatierra, Juan de Ugarte y Julián Mayorga, este último fue responsable de la construcción y quedó al frente de la misión hasta su muerte el 10 de noviembre de 1736.

El lugar en donde se estableció tiene una ubicación privilegiada ya que esta a orilla de un pequeño arroyo que corre a través de la Sierra Giganta.

Río abajo, a unos pocos kilómetros, el misionero Juan de Ugarte estableció una "Visita" que llevó por nombre San Miguel de Comondú.

Al fallecer el Padre Mayorga la misión y todo lo que contenía se reubicó en la Misión de San Ignacio de Kadakaamán y desde ese momento se le conoció como "Comondú viejo".

Para la mitad del siglo XVIII el misionero Francisco Inamma continuó con la construcción de la iglesia, la cual se convirtió en la única en la península con tres naves y por lo tanto con tres altares. Para 1793, cuando los jesuitas fueron expulsados, los dominicos reportaron los activos de la misión informando que contaba con 25 pinturas religiosas y 6 estatuas.

La misión dejó de funcionar en 1827 y actualmente no hay rastro de la misión ya que en 1930 un gobernador mandó dinamitarla. Así sólo se conservan la sacristía y la casa donde vivían los padres misioneros.

Misión de Nuestra Señora de la Purísima Concepción de Cadegomó

Misión de Nuestra Señora de la Purísima Concepción de Cadegomó

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Fue fundada por los jesuitas en el siglo XVIII en un lugar que los cochimíes llamaban Cadigoma que significa “Arroyo de Carrizales”. El encargado de la construcción fue el padre Javier Nicolás Tamaral que inició la construcción el camino que uniera ésta misión con la de San José Comondú en 1717.

La misión de La Purísima fue terminada en 1720 y fue dedicada a la advocación religiosa de Nuestra Señora de la Purísima Concepción.

El padre Tamaral junto con la misión creó huertos y sembró granos para alimentar a los nativos y personal que atendía la misión.

Actualmente no queda más que unas cuantas piedras de la misión.

Misión Nuestra Señora de Guadalupe de Huasinapi

Misión Nuestra Señora de Guadalupe de Huasinapi

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La misión fue fundada en 1720, a unos 40 km al sur de Mulegé, por el padre jesuita Everardo Helen y la construcción fue financiada por el Marqués de Villapuente de la Peña.

Por enfermedades y otras razones la misiónfue abandonada en 1795 y los supervivientes fueron reubicados en la Misión de la Puríesima de Cadegomó.

Actualmente sólo quedan algunas ruinas.

Misión de Nuestra Señora del Pilar de la Paz de Airapí

Misión de Nuestra Señora del Pilar de la Paz de Airapí

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Fue fundada en 1720 por los jesuitas en el lugar que los indígenas guaicuras llamaban Airapí, territorio que pertenecía a los pericúes, y que actualmente es la ciudad de La Paz.

El financiamiento estuvo a cargo del Márqués de Villapuente de la Peña, José de la Puente y Peña y de 1720 a 1728 el misionero que estuvo a cargo fue Javier Bravo. Al marcharse la misión quedo en total abandono y fue hasta dos años después cuando llegó el padre William Gordon que se reactivó. Nuevamente cuando este misionero se fue volvío a caer en el olvido y fue hasta 1736 cuando llegó el misionero Segismundo Taraval que se hizo cargo de la misión.

En 1749 se decidió transladar a los misioneros y nativos a la Misión de Todos Santos y como la construcción era de materiales perecederos, simplemente fue abandonada.

En el siglo XIX se decidió construir una iglesia en donde había estado la misión y es la que se puede apreciar actualmente.

Misión de Nuestra Señora de los Dolores de Chillá o de los Dolores del Sur

Misión de Nuestra Señora de los Dolores de Chillá o de los Dolores del Sur

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Fue fundada en agosto de 1721 por el misionero jesuita Clemente Guillén y financiada por el Fondo Piadoso de las Californias.

Se ubicó a orillas del mar a medio camino de las misiones de Loreto y La Paz, por lo que servía de descanso a quienes viajaban de una misión a otra.

En 1737 los misioneros jesuitas Lambert Hostell (alemán) y Bernhart refundaron la misión más al oeste, a las orillas del arroyo de La Pasión y además establecieron las Capillas de Visitas de La Concepción, La Santísima Trinidad, La Redención y La Resurreción.

En 1768 fue abandonada debido a varias razones como la falta de población, agua y lo inhóspito de la región y los pocos nativos de la zona fueron trasladados a la Misión de Todos Santos.

Actualmente solo se conservan algunos cimientos de la misión y para llegar al lugar hay que viajar a caballo durante varias horas.

Misión de Santiago de los Coras Aiñiní

Misión de Santiago de los Coras Aiñiní

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Fue fundada en 1724 por el jesuita italiano Ignacio María Nápoli con el financiamiento del Márqués de Villapuente de la Peña, José de la Puente y Peña.

Se localiza en el lugar que los nativos pericúes llamaban Aiñiní a unos 40 km al norte de San José del Cabo.

Esta misión fue uno de los primeros objetivos durante la rebelión de los Pericúes en 1734, por lo que el encargado de la misión, el padre Lorenzo Carranco, fue asesinado y la misión saqueada.

Su reconstrucción comenzó en 1734 pero fue definitivamente abandonada en 1795 y la población remanente fue reubicada en la Misión de San José del Cabo Añuití.

Actualmente no queda casi ningún vestigio.

Misión de San Ignacio de Kadakaaman

Misión de San Ignacio de Kadakaaman

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Fundada en 1728 en la región cochimí de Kadakaamang que significa “Arroyo del Carrizal” por el padre jesuita Juan Bautista Luyando, en medio de un hermoso oasis. La primera edificación fue de adobe con un techo de tule.

Más tarde la misión estuvo a cargo de los padres Sebastián de Sistiaga y Fernando Consag y llegó a ser la más floreciente de la península, incluso el padre Bautista Luyando levantó ocho capillas en las rancherías de los alrededores, y con la ayuda del padre Helen de la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe Huasinapí, crearon huertos y sembradíos muy productivos que lograron alimentar a toda la región.

El padre Luyando levantó también represas y un albergue para los nativos que vivían en las rancherías en el que estableció una escuela parroquial en el que se enseñaban artesanías.

En 1733 el padre Consag inició la construcción de la iglesia misional que aún subsite, la cual fue terminada por el padre dominico Juan Crisóstomo Gómez en 1786.

Misión de San José del Cabo Añuití

Misión de San José del Cabo Añuití

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Esta fue la misión que se estableció más al sur de la península durante la época colonial, en el sitio que los pericúes llamaban Añuití y que actualmente es parte de San José del Cabo.

La misión estaba dedicada a San José, fue financiada por el Marqués de Villapuente de la Peña y construida por el padre Nicolás Tamaral y el visitador José de Echeverría.

En un inicio la misión se construyó de adobe cerca de la playa para después adentrarse a ocho kilómetros de la costa.

En 1734 la Misión fue escenario de la Rebelión de los Pericúes, por lo que Tamaral fue asesinado y la misión destruida.

Entre 1735 y 1736, la sede fue trasladada cerca de la costa nuevamente, pero con la categoría de Visita de la misión de Añiñí, además anexo se levantó un presidio español.

En 1753, la misión fue trasladada nuevamente tierra adentro y debido a la expulsión de los jesuitas, Añuití quedó en custodia de los dominicos.

En 1793 la construcción fue dañada por una inundación y fue reconstruida en 1799. En 1822 el barco de nacionalidad chilena "Independencia" atacó la plaza y de nuevo la misión sufrió serios daños hasta ser finalmente abandonada en 1840.

La actual iglesia fue construida en 1940, muy cerca del sitio original en que se levantó la vieja misión jesuita.

Misión de Todos Santos

Misión de Todos Santos

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La Misión se ubica en el Pueblo Mágico del mismo nombre. Esta misión es de las que ha tenido más cambios de nombres. Primero fue la Visita del territorio Pericú, más tarde la Misión de Santa Rosa de la Ensenada de Palmas, Misión de Santa Rosa de Todos los Santos, hasta llegar a Misión de Todos Santos.

Cuendo era considerada una Visita, sólo constaba de una pequeña capilla elaborada de adobe por el padre misionero Jaime Bravo que tenía un huerto con el que abastecía a la Misión de Nuestra Señora del Pilar de la Paz de Airipí.

En 1726 se abandonó la Visita y en 1733 fue fundada la misión por el misionero Segismundo Taraval. El financiamiento fue dado por el Márqués de Villapuente de la Peña y fue cuando tomó el nombre de Misión de Santa Rosa de la Ensenada de las Palmas.

En 1749 la falta de agua obligó a los misioneros a abandonar la Misión de Nuestra Señora del Pilar de la Paz de Airapí y se transladaron a la Misión de Todos Santos.

Para el año 1767 las epidemias y las rebeliones habían mermado de forma importante la población, por lo que los pocos sobrevivientes fueron enviados a la Misión de Santa Rosa en el poblado de Todos Santos y fue justamente en esa época cuando la misión fue conocida con el nombre del poblado.

La misión cerró sus puertas al culto religioso en 1840 y no fue si no hasta mediados del siglo XX en que la antigua misión fue renovada y en la actualidad es conocida como Nuestra Señora del Pilar de Todos Santos.

Misión de San Luis Gonzaga de Chiriyaquí

Misión de San Luis Gonzaga de Chiriyaquí

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Fue fundada por el misionero jesuita Lambert Hostell en 1740, en el sitio en donde el misionero jesuita había establecido una Visita en 1721, en las cercanías de la Sierra Giganta, a sól 28 km de la Misión de Nuestra Señora de los Dolores de Chillá.

El encargado de la construcción fue el misionero Juan Jacobo Baegert, quien llego a hacerce cargo de más de 500 nativos de diversas étnias.

En años recientes fue descubierta la imagen de San Luis Gonzaga en La Paz, que se hallaba pérdida desde 1914. En una solemne procesión la imagen fue regresada a la Misión. A este santo se le conoce como El Patrono de la Juventud.

En 1768 la misión fue abandonada y la población fue transladada a la Misión de Todos Santos.

La Misión esta en buen estado y sigue siendo restaurada. No abre regularmente al culto, pero se celebran misas en ocasiones especiales, aún conserva su campana datada en el siglo XVIII.

Para acceder a la Misión es necesario hacer un recorrido de más de 50 km por camino de terracería.

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