Se inició como una Ermita al crearse el nuevo pueblo de Analco. La mayor parte de su construcción es de la primera mitad del siglo XVII.
Lunes a domingo de 08:00 a 19:00 horas (sujeto a cambios por servicios particulares o celebraciones).
Acceso libre.
Templado subhálido, con días cálidos y soleados la mayor parte del año, y lluvias frecuentes durante el verano.
De noviembre a marzo, cuando el clima es más fresco y seco, ideal para caminar por la ciudad.
Ropa fresca y cómoda para caminar, calzado resistente y cerrado, y protector solar.
Conserva una imponente estructura de cantera con vestigios de arte tequitqui (indocristiano) plasmados por manos indígenas en sus fachadas y relieves.
Una de las primeras capillas marianas de la ciudad, consagrada en 1721, con un hermoso altar de mármol.
Su segunda capilla lateral, de gran valor histórico y devocional para los habitantes del barrio.
La Capilla de San Sebastián ostenta fachada de piedra y en el atrio se encuentran restos de un Viacrucis en barro de colores sepia y negro, así como una cruz de piedra, que estuvo en San Francisco anteriormente.
En el jardín adjunto hay dos interesantes esculturas en bronce, una de Cuauhtémoc y la otra de Tenamaztli, caudillo de la tribu cazcana que combatió a los españoles.
Al salir, puedes aprovechar para recorrer las calles tradicionales de Analco y probar antojitos locales (como los tradicionales tamales y el champurrado de la zona).
Este rincón sagrado es un auténtico tesoro escondido que te transporta al pasado colonial de Guadalajara. Alejado del bullicio masivo, el Templo de San Sebastián de Analco enamora con su arquitectura sobria pero imponente, su profundo arraigo en las tradiciones del barrio más antiguo de la ciudad y una atmósfera de misticismo que cautiva a cualquier amante de la historia y la fotografía.
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