Bahía San Agustín es uno de los tesoros más auténticos de Huatulco, famoso por albergar parte del sistema arrecifal más importante del Pacífico...
Conocer másEs la iglesia más antigua de la ciudad y funcionó como su primera catedral provisional. It is the oldest church in the city and served as its first provisional cathedral.
Lunes a domingo de 08:00 a 13:00 y de 16:00 a 19:00 horas
Acceso libre al templo (se sugiere una aportación voluntaria para su conservación)
Templado y semicálido la mayor parte del año, con lluvias frecuentes durante los meses de verano
De noviembre a abril, cuando el clima es seco y agradable para caminar por la ciudad
Ropa fresca y cómoda para el día, calzado resistente para adoquines y un suéter ligero para las tardes
En sus paredes interiores verás lienzos históricos pintados por Urbano Olvera en 1889 que ilustran momentos clave de la historia oaxaqueña.
Destacan las obras que representan la primera misa oficiada al pie de un árbol de huaje, el bautizo del rey zapoteco Cocijoeza, la Cruz de Huatulco y los hechos de los mártires de Cajonos.
Un espacio de devoción muy respetado dentro de esta modesta construcción de una sola nave.
Este templo tuvo su origen con la llegada de los conquistadores españoles a Oaxaca en 1521. La primera construcción se atribuye a Juan Díaz y Fray Bartolomé de Olmedo, clérigos que venían con las fuerzas de Hernán Cortés. En un principio se trató de una capilla de adobe y techo de paja dedicada a Santa Catalina.
El templo de San Juan de Dios fue la primera iglesia de Oaxaca donde se dijo la primera misa, al pie de un árbol de huaje, porque precisamente allí pasaba entonces el río Atoyac, que más tarde fue desviado hasta las faldas de Monte Albán.
Se sitúa a un costado del famoso Mercado 20 de Noviembre, predio que antiguamente formaba parte del convento y hospital de la Orden de los Juaninos.
Sumergirse en el Templo de San Juan de Dios es viajar en el tiempo hasta los orígenes virreinales de Oaxaca. Este rincón sagrado no solo destaca por su valioso patrimonio artístico y sus muros que guardan siglos de fe, sino también por ser un remanso de paz en medio del vibrante centro histórico. Su atmósfera íntima atrapa a cualquier viajero curioso por descubrir los tesoros ocultos de la arquitectura novohispana.
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