Sumérgete en un viaje al pasado ancestral donde la roca se convierte en lienzo. Narihua es un testimonio vivo del ingenio humano, ofreciendo una...
Conocer másEs una joya arquitectónica del siglo XVI. It is a 16th-century architectural gem.
Martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas
Acceso general gratuito, con posibles aportaciones voluntarias
Templado semiseco, con temperaturas frescas por las tardes y mañanas
De marzo a mayo, cuando el clima es agradable y propicio para caminar por la ciudad
Ropa cómoda, calzado resistente para superficies empedradas y un suéter ligero o chamarra por la variación térmica
Cuenta con un atrio amplio adornado por frondosos laureles de la India y una portería con dos arcos y medio acompañados de tres ventanas.
El templo posee una fachada de estilo muy sencillo con una sola torre, mientras que su altar mayor está dedicado a San Francisco de Asís.
Es posible apreciar vestigios de salones antiguos de la época virreinal, como un cuarto con horno que funcionaba como cocina, la sala de oración y las celdas de los frailes.
En los pasillos y muros internos todavía se conservan restos de las pinturas y trazos característicos de los frailes franciscanos.
Tras un cuidadoso rescate arquitectónico en la década de 1980, el edificio fue adaptado para servir como centro cultural y pastoral de la comunidad.
El jardín interior esta rodeado por 16 columnas toscanas y arcos que sostienen los dos pisos del edificio. Los pasillos que lo rodean están bellamente decorados por una cenefa, el cordón franciscano y motivos florales.
Este edificio comenzó a construirse en 1592 y se concluyó en 1615.
tiene una fachada sencilla adornada con una ventana a la altura del coro. Cuenta con una sola torre de dos cuerpos. En su interior el altar mayor cuenta con un retablo de madera pintado en blanco con dorado.
Este complejo conventual representa un tesoro virreinal, donde el silencio y la majestuosidad de la arquitectura transportan al viajero directamente al siglo XVI, ofreciendo una experiencia profunda de arte sacro y tranquilidad absoluta. Aquí puedes tener un viaje en el tiempo al visitar sus salones llenos de historia, su cocina, su sala de oración y sus celdas. Se destaca un lavamanos localizado en la parte superior que está incrustado en el muro, así como las pinturas que representan el cultivo de viñas.
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