Las Cañadas Ensenada es el refugio definitivo para quienes buscan desconectar de la rutina y sumergirse en un entorno natural vibrante. Ubicado en el...
Conocer másYaxchilán es un ejemplo del apogeo de las ciudades estado mayas
Lunes a domingo de 08:00 a 17:00 horas (acceso en lancha desde Frontera Corozal recomendado por la mañana)
Entrada general aproximada de 95 MXN a la zona arqueológica, más el costo variable del servicio de lancha comunitaria en Frontera Corozal (entre 1,000 y 1,500 MXN por embarcación)
Cálido y húmedo tropical, con altas temperaturas la mayor parte del año y lluvias frecuentes durante la temporada de verano
Noviembre a mayo, durante la temporada seca, lo que facilita el desplazamiento por el río y las caminatas selváticas
Ropa ligera de algodón de manga larga, pantalones largos cómodos, calzado resistente para senderismo, sombrero o gorra, repelente de insectos biodegradable y protector solar
Es la estructura de bienvenida al sitio. Un complejo edificio de dos niveles con pasajes oscuros y túneles que se pueden recorrer a pie. Sirve como un umbral místico donde habitan murciélagos y arañas nocturnas
El corazón de la ciudad baja, rodeada de más de un centenar de estructuras, plataformas, estelas y altares tallados que sirvieron como centro de la vida pública y ritual.
Una imponente y empinada subida rodeada de árboles y raíces gigantescas que te conduce hacia la cima de la colina
La joya arquitectónica de Yaxchilán. Este templo destaca por su magnífica crestería casi intacta, su fachada labrada y sus célebres dinteles de piedra. Sus relieves narran con precisión las batallas, rituales de autosacrificio y el linaje de gobernantes como Escudo Jaguar II y Pájaro Jaguar IV.
Zonas elevadas con menor afluencia que albergan edificios como el Templo 42. En ellos se relatan importantes eventos bélicos y de sucesión dinástica en sus accesos.
Adentrarte en Yaxchilán es vivir una auténtica expedición arqueológica donde la selva y la historia maya se funden de manera mágica. Al ser una metrópoli antigua accesible únicamente por las caudalosas aguas del río Usumacinta, cada paso entre sus estructuras milenarias y el eco de los monos aulladores te transporta directo al esplendor y misterio de una civilización legendaria.
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