Las Ventanas es un refugio natural excepcional donde podrás desconectarte del bullicio urbano y adentrarte en un impresionante valle flanqueado por...
Conocer másEsta maravilla natural en medio del desierto cuenta con 16 km de largo y con una profundidad de hasta 350 m. This natural wonder in the middle of the desert is 16 km long and up to 350 m (984 ft) deep.
Acceso libre durante las horas de luz solar; se recomienda visitar entre las 8:00 AM y las 6:00 PM.
Acceso general gratuito, aunque se sugiere contratar guías locales certificados en Ojinaga para actividades acuáticas y recorridos seguros (costos aproximados de 500 a 1500 MXN según la actividad).
Clima extremoso desértico. Días calurosos e intensos bajo el sol durante gran parte del año, y noches notablemente frescas, especialmente en invierno.
De octubre a abril, cuando las temperaturas son más templadas y permiten realizar caminatas y deportes al aire libre sin el calor sofocante del verano.
Ropa ligera de manga larga con protección UV, pantalones cómodos para caminata, sombrero o gorra, gafas de sol, calzado resistente tipo bota de montaña o zapatos acuáticos si planeas descender al río, y suficiente agua.
Ubicado sobre la Carretera Federal No. 16 (cerca del kilómetro 187), ofrece una vista panorámica gratuita y sin igual de la profundidad del cañón y el serpenteante río. Esta maravilla natural en medio del desierto cuenta con 16 km de largo y con una profundidad de hasta 350 m, paredes calcáreas totalmente verticales.
En la entrada del cañón se pueden vislumbrar formaciones y petrograbados prehispánicos con trazos geométricos dejados por antiguos pobladores.
Navega el caudal manso del río Conchos.
Caminatas largas por senderos de herradura y zonas de pozas naturales. Requiere buena condición física si se desciende hasta el fondo del cañón.
Práctica de rápel y ascenso en paredes de piedra caliza o boulders, ideal para deportistas equipados.
Nombre y acceso. Su nombre lo toma de un ave que es un habitante recurrente de este lugar. Su recorrido inicia cerca de El Álamo, un pueblo entre la sierra El Pegüis y la sierra Cuchillo Parado.
Durante la temporada de lluvias o cuando el caudal del río Conchos aumenta por la apertura de presas, el río se encañona con fuerza. Esto genera secciones de rápidos muy demandantes y de nivel técnico alto (Categoría IV), requiriendo guías certificados y equipo especializado de río.
Este punto es crucial para la navegación. Se trata de una caída de agua fuerte rodeada de enormes rocas desérticas, biznagas y nopales. Los balseros experimentados recomiendan extremar precauciones aquí: debido al riesgo de las rocas y la fuerza de la caída, muchas veces es necesario realizar un "porteo" (sacar la balsa por la margen derecha del río y volverla a meter después de la caída) para evitar accidentes o pinchar el equipo con la vegetación espinosa de la orilla.
Al tener paredes verticales de hasta 350 metros que atrapan el cauce, el Pegüis es un escenario perfecto para el cañonismo (canyoning), combinando nado en corrientes, saltos a pozas profundas y progresión en roca.
Al adentrarse en el recorrido, el río se ensancha en algunas zonas formando pozas profundas de agua templada, ideales para nadar y flotar rodeado de imponentes muros de piedra caliza.
En los costados del cañón existen pequeñas cavidades y cuevas formadas por la erosión del agua en la roca calcárea que se pueden explorar a pie, sumando un atractivo místico a la travesía.
Este es un recorrido que se recomienda únicamente para personas con buena condición física, ya que una vez que se entra al cañón no se puede salir hasta el final. Además, también se recomienda no visitarlo en los meses de calor porque el clima es muy extremoso.
Se ubica a unos 2 km de Coyame y a 40 km de Ojinaga, Chihuahua en la Carr. Chihuahua – Ojinaga en dirección a Ojinaga. Sobre la carretera se ubica un mirador desde donde se puede observar esta maravilla natural. Está a poco más de dos horas de la ciudad de Chihuahua.
Adéntrate en uno de los secretos mejor guardados del norte de México, donde el desierto dorado contrasta de forma imponente con un profundo tajo labrado por el agua durante milenios. Este cañón ofrece una experiencia sobrecogedora para los amantes de la naturaleza virgen, permitiendo admirar paredes rocosas monumentales que se elevan cientos de metros sobre el caudal del río Conchos, regalando postales inolvidables y una dosis pura de aventura.
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