Explorar la Barranca de los Jilgueros es desconectarte por completo del ritmo urbano para conectar con la naturaleza viva. Al iniciar el descenso...
Conocer másEl museo muestra interesantes maquetas que ilustran el desarrollo urbano de Veracruz. The museum showcases interesting models illustrating the urban development of Veracruz.
Martes a domingo de 09:00 a 17:00 horas.
Acceso general económico, aproximadamente 85 MXN (entrada libre los domingos para nacionales).
Cálido y húmedo la mayor parte del año, con temperaturas que superan los 30°C en temporada de verano y brisas marinas constantes.
De noviembre a abril, cuando las temperaturas son más frescas y se reduce la probabilidad de lluvias intensas o vientos del norte.
Ropa ligera de algodón, calzado muy cómodo para caminar sobre adoquines, lentes de sol, sombrero y protector solar.
Es la colección más famosa del museo. Incluye más de 100 piezas de joyería prehispánica de oro (de origen mixteco), destacando un chimalli (escudo) miniatura, brazaletes y figuras de animales.
La construcción tiene una forma de heptágono irregular y tiene una larga rampa en la entrada. Recorre los gruesos muros de piedra, la rampa y el área donde solía estar el puente levadizo de esta construcción del siglo XVII.
Observa el exterior del fuerte para encontrar los agujeros e impactos de bala reales que dejaron las ejecuciones del pelotón de fusilamiento en 1812.
Explora las salas con armas antiguas, litografías coloniales de la época y piezas de joyería elaboradas con la técnica de cera perdida.
Sube a la parte alta de las murallas para admirar los cañones históricos y los alrededores del centro histórico.
Cuenta con una exhibición de joyería pertenecientes a la época virreinal fabricada con la técnica de cera perdida.
El museo muestra interesantes maquetas que ilustran el desarrollo urbano de Veracruz desde la época de la colonia hasta la actualidad. Se destaca la extensión de la Antigua Muralla que circundaba a la ciudad.
Fue construido en 1635 como defensa en contra de los piratas. Es el único que se ha conservado de los nueve que había en las murallas que rodeaban la ciudad.
Este imponente reducto defensivo es el último vestigio de la antigua muralla que protegía al puerto jarocho de los ataques piratas. Adentrarse en sus muros de piedra coralina es viajar en el tiempo para comprender cómo se transformó la ciudad portuaria a través de los siglos, descubriendo además resguardos de valiosas piezas de orfebrería prehispánica.
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