Sumergirte en los sabores tradicionales de Bustamante es un viaje al corazón de la herencia tlaxcalteca y norestense. Aquí, los hornos de leña...
Conocer másEs una falla geológica formada hace más de 30 millones de años. Se formó casi al mismo tiempo que el Gran Cañón. It is a geological fault formed more than 30 million years ago. It was formed around the same time as the Grand Canyon.
Lunes a domingo de 08:00 a 17:00 horas (los accesos a miradores y embarcaderos pueden variar ligeramente según la temporada).
El acceso a los miradores ronda los 55 MXN por persona, mientras que el recorrido en lancha colectivo oscila entre los 250 y 350 MXN por viajero.
Predominantemente cálido y tropical en la zona baja del río, con temperaturas que superan los 30°C, y un ambiente más fresco y brisado en la cima de los miradores.
De noviembre a mayo, durante la temporada seca, ya que las aguas del río lucen más claras y hay menor probabilidad de lluvias en los miradores.
Ropa fresca y ligera de algodón para el recorrido en lancha, calzado cómodo o zapato cerrado para caminar en los miradores, gafas de sol, sombrero y protector solar biodegradable.
Navega entre paredes de roca de más de 1,000 metros de altura. El recorrido dura cerca de 2 horas y parte de los embarcaderos en Chiapa de Corzo o Cahuaré, Durante el trayecto puedes ver cocodrilos, monos araña y formaciones icónicas como el Árbol de Navidad y la Cueva de Colores.
Recorre por tierra los cinco miradores oficiales del parque: La Ceiba, La Coyota, El Roblar, Tepehuaje y Los Chiapa. Ofrecen vistas espectaculares desde la cima del cañón.
Complementa tu visita al cañón recorriendo este Pueblo Mágico cercano. Destaca su Pila Colonial de ladrillo estilo mudéjar del siglo XVI y su oferta de artesanías y gastronomía regional.
Algunos miradores cuentan con senderos interpretativos cortos (como en El Roblar) y zonas autorizadas para ciclismo de montaña o rapel en paredes seleccionadas.
Los botes salen desde Chiapa de Corzo y se ubica a solo 13 minutos de Tuxtla Gutiérrez.
Sumergirse en las profundidades de este coloso rocoso es una experiencia que deja sin aliento. Sus paredes verticales de más de 900 metros se elevan imponentes sobre las aguas del río Grijalva, narrando una historia geológica milenaria que rivaliza en majestuosidad con los abismos más famosos del planeta. Navegar por su cauce o contemplarlo desde sus miradores elevados regala postales inolvidables donde la biodiversidad chiapaneca se muestra en su máxima expresión.
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