Las Islitas en San Blas son un auténtico refugio costero donde el Océano Pacífico se encuentra con la selva tropical. Este rincón nayarita te atrapa...
Conocer másEste peculiar desierto esta formado por colinas de color blanco que son resultado de los cristales de sulfato de calcio. This peculiar desert is made up of white hills that are the result of calcium sulfate crystals blown by the wind.
Lunes a domingo de 09:00 a 17:00 horas
Acceso general aproximado de 100 a 150 MXN por persona (se recomienda contratar guía local autorizado).
Clima desértico extremo, con temperaturas muy cálidas durante el día y descensos notables por la noche.
De octubre a marzo, cuando las temperaturas son más agradables para realizar recorridos al aire libre.
Ropa ligera y fresca de manga larga, sombrero o gorra, gafas de sol con protección UV, calzado cómodo para caminar en arena y bloqueador solar biodegradable.
Un montículo principal de yeso que alcanza los 12 metros de altura y domina el paisaje desértico.
La arena de cristales de yeso refleja el calor y no quema, permitiendo caminar con comodidad sobre las formaciones.
Una experiencia popular para disfrutar de una copa de vino mientras el sol tiñe las dunas de tonos rojizos y naranjas.
El contraste extremo entre la arena blanca y brillante, las montañas y el cielo azul intenso.
Este peculiar desierto esta formado por colinas de color blanco que son resultado de los cristales de sulfato de calcio arrancados por el viento del fondo de un antiguo lago de la región. Estas dunas, por el efecto del viento avanzan constantemente cambiando sus caprichosas formas.
Llevar suficiente agua, protector solar, sombrero y calzado cómodo, ya que la radiación solar se refleja fuertemente en el yeso.
Los cristales de selenita actúan como microespejos. Durante las noches despejadas, reflejan fielmente la luz de la Luna y las estrellas, dando el efecto óptico de que el firmamento también está brillando en el suelo.
Se ubican a 27.6 km, aproximadamente a 20 minutos del Pueblo Mágico de Cuatro Ciénegas.
Imagina caminar sobre un paisaje que parece sacado de otro planeta, donde enormes dunas de un blanco deslumbrante se funden con pozas de agua turquesa en medio del desierto. Este santuario natural es un tesoro geológico único en el mundo, perfecto para los amantes de la fotografía y los exploradores que buscan escenarios surrealistas llenos de paz y belleza inigualable.
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