La Villa de Etla, Oaxaca es un destino icónico del Valle de Etla, famoso principalmente por su gran tradición láctea, su arquitectura colonial y su tradicional tianguis semanal.
Acceso libre al pueblo todos los días; el mercado tradicional y los puestos de comida operan principalmente los miércoles desde las 7:00 hasta las 16:00 horas.
Destino económico. Presupuesto estimado de 200 a 500 MXN para transporte local, degustaciones y compras en el mercado.
Clima semiseco y templado la mayor parte del año, con mañanas frescas, tardes cálidas y temporada de lluvias bien definida en verano.
De noviembre a abril, cuando el clima es más seco y agradable para caminar por el mercado y las calles del pueblo.
Ropa fresca y cómoda, calzado resistente para caminar por calles empedradas y mercado, sombrero o gorra, y lentes de sol.
Una joya arquitectónica del siglo XVI construida por la orden de los dominicos, acompañada de un acueducto colonial.
Ubicado en las cercanías (en San Agustín Etla), es el primer centro de las artes ecológico de Latinoamérica fundado por el maestro Francisco Toledo, asentado en una antigua fábrica de textiles e hidroeléctrica.
El miércoles de plaza es obligatorio para degustar y comprar quesillo auténtico de la región, pan de yema, empanadas de amarillo y chocolate.
Probar los desayunos y comidas en los comedores del mercado (como los clásicos caldos, memelas y mole negro).
Fondas locales, restaurantes tradicionales y pequeños hoteles en el primer cuadro del pueblo.
Villa de Etla es el santuario definitivo para los amantes de la buena mesa y las tradiciones vivas. Este rincón oaxaqueño es mundialmente famoso por ser la cuna del auténtico queso fresco y el quesillo, pero su verdadero encanto radica en su vibrante mercado tradicional de los miércoles, donde los aromas a chocolate de metate, mole negro y pan de yema te transportan al corazón de la cultura zapoteca sin filtros turísticos.
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