Sumérgete en un oasis tropical donde el agua cristalina esculpe la selva y las corrientes subterráneas revelan secretos geológicos únicos, ideales...
Conocer másFundado en 1680 por jesuitas que construyeron la Misión de San Francisco Javier de Cerocahui. Founded in 1680 by Jesuits who built the Mission of San Francisco Javier de Cerocahui.
Acceso libre al pueblo y miradores; la misión abre en horario diurno sujeto a servicios religiosos.
El acceso a la comunidad es libre, pero se sugiere un presupuesto para guías locales, transportación en vehículos 4x4 y hospedaje rústico que oscila entre los 1,000 y 2,500 MXN diarios.
Templado y fresco la mayor parte del año, con inviernos marcadamente fríos donde ocasionalmente desciende a temperaturas bajo cero y se presentan nevadas.
De octubre a mayo, cuando las lluvias han cesado, los cielos están despejados y el clima es ideal para caminatas y trayectos en el famoso tren Chepe.
Ropa abrigadora en capas (las noches suelen ser muy frías), calzado tipo bota de montaña con suela antiderrapante, sombrero o gorra, gafas de sol y protector solar.
Fundado en 1680 por jesuitas que construyeron la Misión de San Francisco Javier de Cerocahui, es un punto ineludible durante su viaje por las barrancas, especialmente a bordo del ferrocarril Chepe.
Considerado uno de los puntos más espectaculares del sistema de Barrancas del Cobre. Permite admirar el pueblo y el río Urique desde lo hondo de la gran barranca.
Hermosos saltos de agua rodeados de vegetación. Se pueden visitar mediante caminatas a pie o recorridos a caballo desde el pueblo.
Tradición vinícola iniciada por los jesuitas en el siglo XVIII. Se pueden realizar visitas y catas locales, especialmente en la zona del Hotel Misión Cerocahui.
Esta ruta sigue antiguos caminos reales y senderos utilizados históricamente por los tarahumaras (rarámuris) y los mineros para conectar la parte alta de la sierra con el fondo del cañón. Pasarás de los paisajes boscosos y templados de Cerocahui (a más de 1,600 metros de altura) al clima tropical y semidesértico del Pueblo Mágico de Batopilas (a unos 500 metros sobre el nivel del mar). Una expedición completa a caballo o a pie entre estos dos puntos no es un paseo de unas horas; suele tomar de 1 a 3 días dependiendo del ritmo, acampando en la sierra o pernoctando en rancherías locales.
Se ubica a 2 horas y media del Pueblo Mágico de Creel.
Sumergirte en este rincón serrano es desconectar del mundo moderno para abrazar la paz profunda de la Sierra Tarahumara. Entre cañones imponentes y huertas de manzana, este asentamiento resguarda una atmósfera mística y colonial donde el tiempo parece detenerse, invitándote a vivir una experiencia auténtica lejos de las rutas turísticas masificadas.
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