El Palacio Monumental es un testimonio viviente de la opulencia porteña de principios del siglo XX. Visitarlo es realizar un viaje al pasado a través...
Conocer másConstituye uno de los tesoros barrocos más impresionantes, aunque a veces ignorados, de la ciudad de Puebla. It is one of the most impressive—though sometimes overlooked—Baroque treasures of the city of Puebla.
Lunes a domingo de 9:00 AM a 6:00 PM (Sujeto a cambios por ceremonias religiosas)
Acceso libre / Donativo voluntario sugerido
Templado subhálido, con días mayormente cálidos y soleados durante gran parte del año.
De noviembre a marzo, cuando las temperaturas son más frescas y agradables para caminar.
Ropa fresca y cómoda para el día, calzado resistente para caminar por calles empedradas, y respetuosa (hombros y rodillas cubiertas) para ingresar al templo.
Una muestra exquisita del clásico estilo barroco poblano. Combina la sobriedad del ladrillo rojo y la piedra con columnas y pilastras totalmente revestidas de coloridos azulejos de Talavera tradicional.
Al costado norte del templo, destaca visualmente su cúpula decorada de manera memorable con azulejos coloniales, coronando una fachada lateral de argamasa con relieves de la Cruz de Jerusalén.
Dispuestos en las naves procesionales laterales, representan una de las colecciones de retablos dorados coloniales más finas de Puebla. Observa el contraste entre las columnas salomónicas (en forma de espiral) del retablo de la Inmaculada Concepción y las columnas estípites (en forma de pirámide invertida) de los retablos del siglo XVIII.
La entrada actual del templo aprovecha la estructura de la primitiva iglesia de 1595, funcionando hoy como una ante-iglesia de techos abovedados que te transporta al pasado colonial.
Catalogada por los historiadores locales como quizás la más bella de Puebla. Resalta por su imponente cajonera taraceada (madera incrustada artísticamente) y óleos monumentales firmados por maestros novohispanos como Miguel Jerónimo de Zendejas y Luis Berruecos.
También conocida históricamente como el Cañón Dorado, esta capilla es una proeza arquitectónica diseñada a finales del siglo XVII por el arquitecto sevillano Diego de la Sierra. Su gran valor radica en que todo el interior (arcos, cornisas y columnas tritóstilas) fue tallado minuciosamente a mano con martillo y cincel directamente sobre la cantera.
Al fondo de la capilla, resguardado por un retablo neoclásico, se encuentra la milagrosa e imponente escultura tallada en piedra de Jesús cargando la cruz, pieza central de una de las cofradías más antiguas y de mayor devoción en la Semana Santa poblana.
El conjunto comprende tres capillas: la de Santa Ana, la de los Naturales y la llamada antiguamente del Cañón Dorado o de Jesús Nazareno.
Este conjunto, que comenzó a gestarse desde el siglo XVI tras nombrar a San José patrono contra los rayos de la ciudad, resguarda obras maestras de arte sacro y una arquitectura deslumbrante
Esta joya arquitectónica deslumbra por el exquisito trabajo artesanal en su cantería, convirtiéndola en un lienzo tallado en piedra que refleja la profunda devoción y el talento de los maestros canteros locales. Es un deleite visual imperdible para los amantes del arte sacro y la arquitectura colonial.
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