Parque Interlomas se ha consolidado como un punto de encuentro imperdible para quienes buscan escapar de la rutina urbana sin alejarse de las...
Conocer másDestaca por su arquitectura colonial del siglo XVI y sus rincones llenos de historia. It stands out for its 16th-century colonial architecture and its nooks and crannies steeped in history.
Lunes a domingo de 08:00 a 20:00 horas (sujeto a disponibilidad por eventos privados al ser parte de un complejo hotelero).
Acceso libre en áreas públicas del complejo; consumo sugerido en sus restaurantes o cafeterías interiores.
Clima templado semiseco, con días cálidos y soleados la mayor parte del año, y noches frescas que descienden en temperatura.
De noviembre a abril, durante la temporada seca y con celebraciones culturales destacadas en la ciudad.
Ropa fresca de algodón para el día, suéter ligero para la tarde, calzado cómodo para caminar sobre adoquines y protección solar.
Un impresionante espacio de la época colonial con estructura octagonal y cúpula de estilo mudéjar, donde antiguamente lavaban las religiosas.
Recorrer sus amplios patios centrales bordeados por arcos de cantera verde y apacibles corredores decorados con vegetación y arte sacro.
Un espacio impregnado de historia que conserva elementos arquitectónicos originales a pesar de sus diversos usos seculares a lo largo de los siglos.
Disfrutar de un café o comida tradicional en las mesas ubicadas en el patio central del exconvento, rodeado de un ambiente sumamente tranquilo y elegante.
La primera fundación del convento data de 1568. En ese año, el obispo Fray Bernardino de Albuquerque lo estableció con el nombre de Monasterio del Rosario de María. En 1579 se comenzó la construcción del convento y el encargado fue Hernando Cavarcos, quien tenía a su cargo también la construcción del templo de Santo Domingo de Guzmán. El convento fue finalizado hasta el siglo XVIII.
Adentrarse en este magnífico recinto histórico es viajar en el tiempo a la época virreinal, donde la cantera verde, los silenciosos claustros y los patios cargados de misticismo narran historias de clausura y arte. Hoy convertido en un referente hotelero y cultural, este espacio permite admirar la maestría arquitectónica novohispana en todo su esplendor, ofreciendo rincones fotográficos inolvidables y una atmósfera de paz absoluta en pleno corazón oaxaqueño.
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