Sumergirte en la ciudadela de Machu Picchu es cruzar el umbral del tiempo para conectar con la grandeza del imperio inca. Sus terrazas agrícolas...
Conocer másFamoso por su arquitectura virreinal y su profunda vinculación con las tradiciones de la Guelaguetza. Famous for its colonial architecture and its deep connection to the traditions of the Guelaguetza.
Martes a sábado de 10:00 a 17:00 horas; domingos horario reducido.
Acceso general aproximado de 50 MXN (pueden aplicar descuentos para estudiantes y locales).
Clima templado semiseco, con días cálidos y soleados la mayor parte del año, y noches frescas.
De noviembre a abril, durante la temporada seca y con clima más agradable para caminar.
Ropa fresca y cómoda de algodón, calzado cerrado para caminar sobre adoquines históricos, y sombrero o gafas de sol.
Destaca por su fachada de tres cuerpos de cantera tallada. En su segundo cuerpo resalta un relieve enmarcado de la Virgen del Carmen coronada, que extiende su manto protector sobre los frailes de la orden.
Es una estructura singular que antecede y prepara el ingreso a la nave principal, diferenciándose de otros recintos religiosos de la ciudad por su diseño de discreción y recogimiento.
Ubicado al fondo de la planta de cruz latina, resguarda la imagen tradicional de la Virgen del Carmen, advocación central de este sitio fundado por los carmelitas descalzos a finales del siglo XVII.
El espacio público exterior que colinda con el atrio. Funciona como punto de encuentro comunitario donde artesanos exponen piezas locales y se da inicio a festividades tradicionales relacionadas con la cultura oaxaqueña.
Testigo de múltiples usos a lo largo de la historia (desde cuartel hasta oficinas públicas), conserva trazas de la sobria distribución conventual original.
Este conjunto religioso perteneció a la orden de los Carmelitas Descalzos que se establecieron en Oaxaca en 1696. El inicio de su construcción data de mediados del siglo XVI y fue finalizada en 1751. Después de la expropiación de los bienes eclesiásticos en 1856 el convento tuvo varios usos y se ocupó como cárcel y cuartel. En 1889 el obispo Eulogio G. Gillow adquirió el inmueble, el cual fue restaurado para que fungiera como residencia episcopal y un colegio seminario. En 1910 fue escuela nocturna.
En la parte exterior se ubica la plaza del Carmen, un lugar en donde se pueden adquirir algunas artesanías y donde se llevan a cabo conferencias y diversas presentaciones culturales.
Este fascinante complejo religioso del siglo XVII te transporta al corazón del virreinato oaxaqueño. Es un oasis de paz donde la cantera verde cuenta historias de clausura, arte sacro y la profunda transformación cultural de la Antequera colonial, ofreciendo una perspectiva íntima de la historia conventual lejos de las multitudes.
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