Sumergirse en un escenario donde el agua cristalina esculpe la roca en medio de un anfiteatro verde es una vivencia inigualable. La Cascada Los...
Conocer másJoya arquitectónica del siglo XVII construida en piedra labrada que destaca por su historia y su fachada.
Martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas
Acceso libre al templo; aportaciones voluntarios sugeridas
Templado subhúmedo, con días cálidos y soleados la mayor parte del año, y noches frescas.
De octubre a marzo, cuando las precipitaciones pluviales disminuyen y el clima es ideal para caminar por la ciudad.
Ropa cómoda y ligera para las caminatas urbanas, calzado resistente de suela baja y lentes de sol.
En la fachada puede admirarse un hermoso vitral antiguo, dos espigados campanarios y está ricamente ornamentada con motivos y relieves vegetales.
Fue inaugurada el 10 de mayo de 1618 por sacerdotes de la Compañía de Jesús bajo el nombre original de San Ignacio de Loyola.
Tras la expulsión de los jesuitas en el siglo XVIII, el templo pasó a manos de la orden franciscana de la Tercera Orden, de donde adoptó su nombre popular.
En su interior se destacan hermosos frescos que representan escenas bíblicas pintados en los muros y en el fondo de la nave se encuentra un altar de madera dorado y una cúpula semiesférica de tambor circular.
Este magnífico recinto sacro es una joya escondida que deslumbra por su elegante fachada de cantera y su profundo valor histórico. Al adentrarte en sus espacios, podrás respirar la paz de siglos pasados y admirar el talento de los artífices virreinales que plasmaron su fe en cada detalle ornamental, convirtiéndolo en un sitio imperdible para los amantes del arte sacro y la fotografía urbana.
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