Este emblemático recinto fusiona la profunda devoción mariana con un ambiente de paz inigualable, ofreciendo a los viajeros la oportunidad de admirar...
Conocer másEs un tesoro arquitectónico e histórico del siglo XVI. It is a 16th-century architectural and historical treasure.
Lunes a domingo de 08:00 a 19:00 horas (los horarios pueden variar según las misas y festividades patronales).
Acceso gratuito. Se sugiere una aportación voluntaria para el mantenimiento del templo.
Templado subhúmedo con lluvias frecuentes durante el verano y tardes frescas el resto del año.
Entre noviembre y abril, cuando las precipitaciones son escasas y el clima es ideal para caminar.
Ropa cómoda y modesta (cubriendo hombros y rodillas), calzado resistente para caminar por calles empedradas y un suéter ligero para las tardes.
Una obra maestra de tres cuerpos de estilo manierista y clásico. Observa los detalles de flores esculpidas en el arco de la entrada y las esculturas de San Bernardino y San Antonio de Padua en las hornacinas.
En la parte más alta de la fachada se encuentra una escultura que muestra el martirio de San Andrés Apóstol crucificado en su característica cruz en forma de equis.
Un espacio interior considerado como un pequeño museo. Destaca por su magnífico retablo churrigueresco, su decoración y las delicadas pinturas conservadas en sus pechinas. Dentro de estas magníficas obras hay trabajos de Juan Bautista Cortes y Pascual Pérez, ambos artistas del siglo XVII.
El templo resguarda valiosas pinturas virreinales y retablos barrocos que mantienen la sobriedad y mística de la época franciscana.
La construcción de la parroquia se realizó de 1557 a 1670. Sin embargo, por diversas razones, en 1673 se dio la orden de demoler el edificio, se dice que por el peso de la imagen de San Diego de Alcalá no se pudo mover y por lo tanto solo la cerraron, hasta que después de 13 años se autorizó volver a ponerla en uso.
En su interior, la parroquia sorprende con una atmósfera de recogimiento y belleza artística, donde se pueden apreciar altares de estilo barroco. Este rincón combina el misticismo de la arquitectura sacra con la vibrante vida de barrio, ofreciendo un respiro de paz y una joya fotográfica imperdible para los amantes de la historia.
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