Historia de Oaxaca

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LUGAR QUE HA JUGADO UN PAPEL MUY IMPORTANTE EN LA HISTORIA DEL PAÍS

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De acuerdo a los vestigios encontrados en el Valle de Tlacolula, al parecer los primeros pobladores de esta región llegaron aproximadamente hace 11,500 años. En esa remota época los pobladores de los Valles Centrales de Oaxaca se agruparon en cerca de 30 sitios: desde Huitzo en el rumbo de Etla hasta Mitla por el lado de Tlacolula, y en el sur hasta Ejutla. Pero la más importante de estas aldeas estuvo en el lugar que hoy conocemos como San José Mogote, en el Valle de Etla.

A los aldeanos de los Valles Centrales de Oaxaca se les puede considerar como los antepasados de los zapotecos. Mientras que a los que habitaron en la Mixteca se les puede identificar como los antecesores de los ñuusabi o mixtecos.

Los zapotecos abandonaron San José Mogote aproximadamente en el año 500 a.C., para iniciar la construcción de una de las primeras ciudades de este continente: Monte Albán. Entre 500 a.C. y 750 d.C. se desarrollaría este gran centro ceremonial que llegó a tener alrededor de 30 mil habitantes en su época de esplendor. En este periodo se inventa la escritura y el calendario zapoteco, considerado uno de los más antiguos de América.

Después del abandono de las ciudades aparecen los señoríos, pueblos pequeños agrupados a un pueblo mayor que eran gobernados por un Señor o rey. Por ejemplo: Zaachila, Mitla y Yagul en los Valles Centrales; Guiengola, en el sur del Istmo y Tututepec en la región de la Costa. Entre los zapotecos y los mixtecos hubo alianzas matrimoniales; la nobleza y los campesinos mixtecos emigraron a los Valles. Fue por estas alianzas que los mixtecos fundaron poblados en el Valle de Oaxaca, como Cuilapan y Xoxoxotlán, así como algunos barrios de Zaachila.

Bajo esta organización se llega a la época de la conquista y con el apoyo de los indígenas que se habían hecho sus aliados, los españoles entraron a los reinos oaxaqueños y fueron derrotándolos.

El mayor de los cambios que introdujeron los conquistadores fue la religión. Poco tiempo después de que llegaron los conquistadores vinieron los evangelizadores. Las antiguas creencias religiosas de los indígenas fueron transformándose, y con la nueva religión se hizo una mezcla muy peculiar que aún ahora es evidente, como las ofrendas hechas a la tierra antes de realizar la siembra y el culto a los difuntos.

En el siglo XIX, cuando comenzó el movimiento independentista, la causa no fue vista con buenos ojos en Oaxaca por los grupos dirigentes. El obispo Antonio Bergosa y Jordán se convirtió en el principal enemigo de la Independencia.

En 1812, el cura José María Morelos y Pavón junto con el ejército insurgente logra establecerse en la ciudad  de Oaxaca. Morelos nombro en Oaxaca como intendente a José María Murguía y Galardi, como presidente del Ayuntamiento a Manuel Nicolás Bustamante y a Benito Rocha como comandante militar. Instaló una casa donde se hicieron monedas de los insurgentes y fundó el periódico más importante de la guerra de Independencia: Correo Americano del Sur.

En 1821 se consumó la independencia y México se formó como república federal. En Oaxaca a mediados de 1824 se formó el Congreso Provisional que el 10 de enero de 1825 publicó la primera Constitución Política de Estado de Oaxaca. Durante los años de 1825 a 1855, treinta gobiernos diferentes intentaron poner órden a la cambiante situación.

En 1846 los norteamericanos invadieron México y avanzaron hacia la capital del país. Los Estados Unidos mostraron gran interés por ocupar el Istmo de Tehuantepec. Querían construir un canal para unir el Océano Pacífico con el Atlántico. El gobierno oaxaqueño rechazó este plan. Los norteamericanos insistieron durante décadas sin lograr su objetivo.

El trabajo de Juárez se inició en 1830. Antes de ser presidente de México, fue empleado local, gobernador, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En plena guerra con los Estados Unidos fue uno de los tres políticos que gobernaron a Oaxaca. A partir de ese momento, Juárez primero luchó por su estado y luego por hacer de nuestro país una gran nación.

En la guerra de tres años, Oaxaca desempeñó un papel importante. A fines de 1857 el gobernador José María Díaz Ordaz publicó un decreto donde el estado se separaba temporalmente de la República Mexicana. Por estar en desacuerdo con el gobierno conservador de Félix Zuloaga. En 1859 los conservadores tomaron la ciudad de Oaxaca y el gobierno liberal tuvo que huir al pueblo de Ixtlán, en la Sierra Juárez. Los liberales se organizaron y bajo el mando de José María Díaz Ordaz y de Porfirio Díaz contraatacaron. En el pueblo de Santo Domingo del Valle tuvo lugar la batalla que abrió las puertas a los liberales para recuperar la ciudad de Oaxaca el 5 de agosto de 1860.

Debido a los grandes gastos provocados por las guerras cuando Juárez era presidente, el gobierno no pudo pagar sus deudas y los franceses tomaron esta moratoria como pretexto para invadir México. El oaxaqueño Porfirio Díaz fue uno de los principales héroes del triunfo sobre los franceses en Puebla, el 5 de Mayo de 1862.

Los soldados invasores lograron dominar las principales ciudades del país. Oaxaca era el último lugar armado que les faltaba dominar. En 1864, después de dos años de luchar contra ellos, los ejércitos invasores entraron al estado por la Mixteca. El mariscal Bezaine, jefe militar de las tropas francesas, vino a Oaxaca a dirigir con seis mil soldados la lucha contra las fuerzas mexicanas.

Díaz, a pesar de la fuerte resistencia que había logrado organizar para defender la ciudad de Oaxaca, tuvo que rendirse ante la superioridad de las armas contrarias. Díaz y sus mejores hombres fueron llevados prisioneros a Puebla. Los franceses ocuparon la ciudad de Oaxaca más de dos años.

Cuando los soldados franceses entraban por la Mixteca oaxaqueña, llegaron a México Maximiliano y su esposa Carlota. Durante los dos años de la ocupación francesa de la ciudad de Oaxaca, en el Istmo, los de Tehuantepec y Juchitán estuvieron en constante riña. Tehuantepec había decidido apoyar al imperio de Maximiliano; Juchitán, en cambio, permaneció fiel a la República.

El mariscal Bazaine tenía que vencer la resistencia de Juchitán. Sus planes eran someter el sur del país al Imperio de Maximiliano. Todo parecía que iba a ser un triunfo seguro: dos mil soldados franceses y austriacos contra 500 soldados de Juchitán. Las mujeres y los campesinos de los pueblos vecinos de Juchitán, incluyendo a los de San Blas, armados solamente con machetes y palos, se unieron a los  juchtecos. Ofrecieron tal batalla que derrotaron completamente al enemigo el 5 de septiembre de 1866.

El 3 de octubre de 1866 es recordado por la batalla de Miahuatlán contra fuerzas de tres mil hombres. La victoria de los oaxaqueños fue completa. Los enemigos que lograron huir se refugiaron en la ciudad de Oaxaca. Con una columna de prisioneros extranjeros marchando al frente, Porfirio Díaz avanzó hacia la ciudad. El comandante enemigo, al ver acercarse a jinetes tan ordenados y tan bien uniformados, se puso muy contento y mandó tocar las campanas de la ciudad: creía que eran sus tropas. A punto de salir a recibirlos se dio cuenta de que eran prisioneros de guerra. Era demasiado tarde, ya no pudo defenderse y entregó la ciudad a Porfirio Díaz.

Porfirio Díaz se dirigió a Puebla con un ejército que tenía el ánimo muy alto después de haber reconquistado el estado de Oaxaca. El 2 de abril de 1867, Díaz derrotó a los que defendían al Imperio de Maximiliano.

Derrotados los franceses en 1867, Benito Juárez volvió a tomar las riendas del país, del que no había dejado de ser presidente. En la hacienda La Noria  se firmó, en 1871, un plan para la rebelión que Díaz  organizó contra el gobierno de Juárez. El plan de la noria luchaba contra la reelección.

Díaz no estaba de acuerdo en que Juárez siguiera gobernando, pues era presidente desde 1858. Juárez falleció el 18 de julio de 1872.

En 1877 al llegar a la presidencia Díaz invitó a trabajar en su gobierno a algunos de sus antiguos enemigos. En 1880, Díaz terminaba su primer período presidencial. La no reelección había sido una de sus banderas políticas y tenía entonces que dejar el cargo de presidente y obedecer el mismo la ley.

Díaz  arregló las cosas para que su aliado Manuel González quedara como presidente de México. Porfirio Díaz asumió entonces la gubernatura de Oaxaca, en la que estuvo dos años.

Tanto en los años que Díaz gobernó Oaxaca como en los que fue presidente de México. Díaz realizó muchas obras en el estado. se alumbraron las principales calles con lámparas de gas, se empezó a tender la vía del ferrocarril de Tehuantepec a Salina Cruz; se inauguró el servicio de telégrafo entre la Mixteca y la ciudad de Oaxaca. Vale la pena recordar que algunas de las obras realizadas entonces aún existen: se fundaron las Escuelas normales de Profesores y Profesoras del Estado.Se construyó el mercado central de la ciudad de Oaxaca. Pero sin duda la obra más importante fue el ferrocarril de Puebla a Oaxaca. A celebrar su inauguración en 1892, vino a Oaxaca el mismo Porfirio Díaz.

También se construyó, en la ciudad de Oaxaca, el teatro que ahora se llama Macedonio Alcalá y el edificio del  Instituto de Ciencias y Artes, que hoy en día ocupa la Escuela de Derecho.

 

Porfirio Díaz también hizo las paces con los obispos mexicanos en todo el país. En Oaxaca, el obispo Eulogio Gillow fue un personaje importante para mejorar las relaciones entre el gobierno de Díaz y la Iglesia. 

   

Cerca de Tuxtepec, fueron llevados a Valle Nacional miles de trabajadores de todas partes del país. Los dueños extranjeros y los ricos mexicanos tenían a toda esa gente, incluyendo mujeres, trabajando como esclavos. Durante el Porfiriato casi la quinta parte de las tierras del país pasó a manos de particulares.

En Oaxaca, en los primeros años de Porfiriato, los pueblos no perdieron tanto sus tierras comunales como sucedió en otros estados. Algunos años después las cosas cambiaron y los campesinos perdieron muchas de las mejores tierras del Istmo, de la Costa y de Tuxtepec. Esas tierras pasaron a ricos mexicanos de otras partes del país y a manos de extranjeros.

El oaxaqueño Ricardo Flores Magón y sus hermanos Jesús y Enrique, estudiantes en la ciudad de México, participaron en varias manifestaciones contra el presidente Díaz. Perseguidos por Díaz, los Flores Magón, originarios del distrito de Teotitlán, se refugiaron en los Estados Unidos de América, desde donde siguieron organizando a sus simpatizantes. Unos cuantos años después se lanzaron a derrocar al gobierno.

 

En Oaxaca el primer levantamiento contra el gobierno porfirista ocurrió en Ojitlán, en la región de Tuxtepec, el 21 de enero de 1911. Sebastián Ortiz, ranchero y antiguo simpatizante de los Flores Magón, y sus seguidores tomaron el edificio municipal, detuvieron a las autoridades y se llevaron las armas y municiones que encontraron. Dos meses después, la revuelta había crecido. Grupos rebeldes de Guerrero y Puebla se internaron en la Costa y en la Mixteca y hubo levantamientos armados en Jamiltepec.

Para mediados de 1911, los revolucionarios oaxaqueños ya ocupaban las principales poblaciones que están a lo largo de la vía del ferrocarril y querían tomar la capital del estado. En el mes de julio de 1911 hubo elecciones en Oaxaca. Los candidatos fueron Felix Díaz, sobrino del dictador y Benito Juárez Maza, hijo de Benito Juárez, ganándo éste último.

Juárez Maza sólo duró siete meses en el cargo pues falleció repentinamente. En tan corto tiempo se interesó en mejorar las escuelas del estado y reglamentar la jornada de trabajo de los albañiles y de otros empleados.

Las relaciones entre el jefe del ejército constitucionalista, Venustiano Carranza y el gobierno oaxaqueño fueron difíciles, pues en la ciudad de México se creía que el grupo que controlaba la vida política de nuestro estado era contrario a la Revolución.

En Oaxaca, el nuevo gobernador José Inés Dávila, rompió relaciones con Carranza. A mediados de 1915, por medio de un decreto, Dávila sostuvo que mientras México estuviera sin gobierno federal, Oaxaca no reconocería otra autoridad más que la suya. Para defender esta medida, el gobierno de Oaxaca, llamado también “de la soberanía”, tuvo que organizar fuerzas armadas, hizo circular su propia moneda y sus timbres postales; creo nuevos distritos, pero los problemas crecieron.

Carranza respondió enviando al general Jesús Agustín Castro, que se encontraba en Chiapas, a ocupar militarmente el territorio oaxaqueño. Con el cargo de gobernador y comandante militar, Castro instaló su cuartel general en el puerto de Salina Cruz. Con armamento superior y fuerzas mejor preparadas, los constitucionalistas ocuparon la ciudad de Oaxaca en marzo de 1916.

Con los constitucionalistas en Oaxaca se formaron los primeros sindicatos. Se favoreció la organización de grupos campesinos en los Valles Centrales, para solicitar el reparto de tierras.

El 5 de febrero de 1917, en la ciudad de Querétaro, se expidió la nueva Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Los soberanistas oaxaqueños la reconocieron tres años después, cuando ya habían muerto Dávila y el mismo Carranza.

El resto del siglo Oaxaca se consolidó como estado libre y soberano, ofreciéno a todos sus visitantes una rica historia.

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