Historia de Durango

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IMPORTANTE ESCENARIO DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA

Durango, junto con los estados de Chihuahua, Sonora y Sinaloa, constituyó la unidad histórico-geográfica del México del Norte, que abarcó la mayor parte del actual milenio, hasta que reorganizaron los territorios después de la lucha independentista, surgiendo de ella entidades independientes.

Huicholes, coras, tepehuanos y tarahumaras, integraron naciones perfectamente diferenciadas y con fines productivos. Por otro lado los acaxees, humas, hinas y xiximes, eran tribus guerreras que se asentaron en la región de las Quebradas.

El tercer grupo de pobladores se identifica por el margen oriental del estado se descubre una zona longitudinal que va del actual estado de Zacatecas a la región lagunera, entre las entidades de Coahuila y Durango; los indios laguneros y chichimecas recorren indistintamente esta zona, caracterizándose por su actitud rebelde, inestable y por su tendencia a la caza y a la recolección como fuentes de abastecimiento. Su desnudez y costumbres religiosas también los identifican.

El 8 de julio de 1563, Francisco de Ibarra y su pequeño ejército, fundaron la Villa de Durango, capital de la provincia, la cual estuvo a punto de desaparecer en numerosas ocasiones, pero resistió sirviendo de apoyo para el establecimiento de numerosas fundaciones y conquistas que hoy cobran singular importancia. Es el caso de las ciudades de Saltillo (Coahuila), Santa Fe (Nuevo México), Chihuahua y Parral (Chihuahua) y numerosas poblaciones que van desde Nayarit hasta la Alta California.

En medio de una difícil situación sobrevivió la Villa de Durango, convirtiéndose después en ciudad, por la preocupación de sus habitantes de captar la atención de la corona, y obtener los recursos que le permitieran someter a las tribus rebeldes. A partir de 1631 se le reconoció la categoría de ciudad en la documentación oficial, y Felipe IV le concedió su escudo de armas, lo que le valió superar la crisis que amenazaba con trasladar la capital a Parral.

Durango no escapó a las grandes luchas nacionales entre conservadores y liberales y la capital fue tomada en varias ocasiones por representantes de ambos bandos, como el caso del sitio impuesto por Coronado y Patoni en 1858 para la causa liberal, y la intervención francesa que entre 1864 y 1866 ocupa el estado con el apoyo de las fuerzas conservadoras.

Durante el Porfiriato, Durango se integra a la red de ferrocarril y de telégrafos que se tendió en el país, con lo que surgieron nuevas zonas; en el caso de la Región Lagunera en la que nacen las poblaciones de Lerdo y Gómez Palacio, ahora de enorme importancia. El ferrocarril conecta también a la capital del estado con la Ciudad de México y las poblaciones fronterizas, lo que le permite la comercialización de los artículos producidos en la región, y el transporte de los recursos minerales para su exportación.

La Revolución Mexicana tiene en Durango uno de los principales escenarios, y del medio rural surgen importantes figuras que habrán de favorecer a los maderistas, como: Francisco Villa, Calixto Contreras y Severino Ceniceros, de extraordinario historial en las luchas populares comprendidas entre 1910 y 1924. El 21 de noviembre de 1910, J. Agustín Castro y Oreste Pereyra se levantan en armas en la Región Lagunera, al mando de un pequeño grupo que se uniría a las fuerzas de Francisco I. Madero, al poco tiempo de su asesinato.

A la mitad del siglo se inició la cruzada educativa que dio a Durango importantes centros de estudios superiores como fueron el tecnológico y la Universidad, esta última sobre la base del antiguo Instituto Juárez, cuyo origen se remonta al siglo XVIII como colegio atendido por la Compañía de Jesús.

En la actualidad, Durango es una entidad prospera y continúa siendo un importante centro minero y comercial, gracias a su Cerro del Mercado, uno de los yacimientos de hierro mas ricos del mundo.

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