Sumergirse en el Templo de San Juan de Dios es viajar en el tiempo hasta los orígenes virreinales de Oaxaca. Este rincón sagrado no solo destaca por...
Conocer másFue construida entre 1749 y 1752 como parte del gran conjunto integrado por el convento de San Francisco y cinco capillas anexas.
Lunes a domingo de 09:00 a 13:00 y de 16:00 a 19:00 horas (suele cerrar temporalmente al mediodía). Horario de misas (referencia dominical): Generalmente de 11:30 a 13:30 y de 17:30 a 19:30 horas.
Entrada libre.
Clima semiseco semicálido, con temperaturas agradables la mayor parte del año y lluvias frecuentes durante el verano.
De noviembre a marzo, cuando las temperaturas son más frescas y hay menor probabilidad de precipitaciones.
Ropa cómoda y fresca para caminar por el centro histórico, calzado resistente y preferiblemente un atuendo modesto que cubra hombros y rodillas por respeto al recinto religioso.
El retablo mayor dedicado a la Virgen de Aránzazu (acompañada de San Joaquín, Santa Ana y otros santos), el de la izquierda a Nuestra Señora de los Dolores y el de la derecha a San José. Esta capilla es el único templo del siglo XVIII en Guadalajara que conserva sus hermosos retablos churriguerescos, elaborados en madera tallada.
Su elegante arco de medio punto y el nicho superior labrado en cantera rosa con la escultura de la Virgen.
El conjunto arquitectónico que comparte espacio y historia con el imponente Templo de San Francisco de Asís justo al cruzar la calle.
En el interior la planta es una nave techada con bóveda de pañuelo, apoyada en arcos de medio punto. En los muros laterales del presbiterio se observan varias pinturas, la del lado derecho es de mayores dimensiones y representa el árbol doctrinario de San Francisco de Asís, fue realizada a fines del siglo XVI.
Se destaca su altar mayor con sus cornisas, medallones e imágenes policromadas. En el nicho central se puede observar Nuestra Señora de Aránzazu de admirable talla.
Un tranquilo espacio arbolado perfecto para descansar al aire libre en el centro histórico.
Este magnífico recinto sacro es una joya indiscutible del barroco novohispano que sobrevive en el corazón de Guadalajara. Su fachada de cantera y, sobre todo, sus deslumbrantes retablos churriguerescos bañados en hoja de oro transportan al visitante directamente al siglo XVIII, ofreciendo un oasis de paz artística y espiritual lejos del bullicio urbano.
Tu compañero de viaje, con toda la información que necesitas en un solo lugar.