Este refugio natural es el escape perfecto para quienes buscan desconectarse del bullicio urbano y conectar profundamente con la naturaleza. Su...
Conocer másOriginalmente fue parte del Ex Convento de Santa Catarina y albergaba a las Monjas Dominicas.
Lunes a domingo de 09:00 a 19:00 horas.
Gratuito (acceso libre al recinto).
Templado subhúmedo con lluvias en verano, mañanas frescas y tardes agradables durante la mayor parte del año.
De noviembre a abril, ideal para disfrutar de un clima seco y presenciar las festividades locales como el Día de Muertos.
Ropa cómoda de capas, calzado resistente para caminar sobre adoquines y un suéter ligero para las tardes frescas de la sierra.
Observa el trabajo directo de maestros artesanos elaborando piezas tradicionales.
Alfarería y cerámica de la región. Cobre martillado (proveniente de Santa Clara del Cobre). Textiles, bordados (como los de Doña Bertha) y sarapes. Lacas perfumadas, bateas de madera y cestería de tule y chuzpata.
Una curiosa tina de baño de estilo barroco del siglo XVIII con leyendas locales sobre una princesa refugiada.
Recorre los corredores, columnas de cantera, arcadas y las fuentes de piedra que sobreviven de los 5 patios actuales (de los 11 originales de su fundación en 1742).
Pinturas como la obra de José Luis Soto González inspirada en la región.
Su nombre se debe a la forma en que está construido el conjunto de edificios que lo componen; sin embargo, ahora solamente se pueden distinguir cinco patios.
Este fascinante complejo arquitectónico, que alguna vez albergó el convento dominico de Santa Catarina de Siena, se ha transformado en el corazón palpitante del arte popular purépecha. Visitarlo es sumergirse en un laberinto de pasillos coloniales donde hoy convergen las manos más talentosas de la región, ofreciendo una experiencia sensorial única entre talleres artesanales, aromas a madera tallada y la historia viva de Pátzcuaro.
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